Réplica / La crítica de la crítica*. El pasado 22 de julio, en Laberinto, Magali Tercero publicó el texto "La krítica de Akaso", que ha merecido esta respuesta.

Milenio / Teresa del Conde
13-08-2011

Leí la columna de Magali Tercero en Laberinto y me parece que tiene razón en algunos puntos. Por ejemplo: exponer siempre es indiscreto. Fernando Gamboa me contaba que Diego Rivera temblaba (literalmente) cuando ocurrió su retrospectiva de 1949 en el Palacio de Bellas Artes , y ¡claro que temblaba¡, entre otras razones (inadecuadas si se quiere) se comparaba con Orozco, que murió ese año.

La persona que me comentó el proyecto, en forma más bien negativa, no es ningún artista ardido debido a que no se le incluyó en el mismo. Se trata de Tomás Parra, que pertenece a la generación de la Ruptura, pero no tuve la precaución de preguntarle si podría revelar su nombre, aunque claro que me hubiera dicho que sí, porque no tiene pelos en la lengua. Por si fuera poco, Tomás es muy cercano amigo de Sergio Autrey, desde le época del Museo de Arte Moderno —en la primera etapa conmigo, él fue subdirector del mismo. Después ellos han seguido amigos. Tomás no sólo vio la expo de El Chopo, también vio trabajos, parte en MUCA y parte en talleres.

Yo celebré con harto entusiasmo desde el principio la moción de Autrey acerca de AKASO. Aunque el proyecto sea anti-curatorial, Autrey, como auspiciador, selector de artistas y autor de las bases del proyecto, vino a ejercer función curatorial, a la inversa si se quiere. Pero ya situarse a la inversa es una postura curatorial.

De otra parte, la palabra “respetable” emitida por Tomás y transcrita en mi artículo [en La Jornada], deriva de respiscere que quiere decir saber ver al otro.

Por cierto, yo no quedé ausente del proyecto AKASO, como supuso Magali. Antes al contrario: Sergio Autrey me encargo la elaboración del texto con el que presentó la carpeta inicialmente (es un texto sin nombres de artistas, que sólo alude a razones teóricas de defensa de la pintura y cuestiones por el estilo, además de algún comentario a los murales de Osaka. Debo decir que Sergio me pagó ipso facto y debidamente mi trabajo, además DE QUE ME INVITÓ A TODAS LAS JUNTAS QUE SE LLEVARON A CABO. No asistí a ninguna, no era mi papel hacerlo, junto con todos los artistas creadores ¡hubiera sido un infierno!)

Magali ignora que la primera persona en intentar que AKASO se exhibiera en el MuAC fui yo, debido obviamente al estatus que guarda el Museo en la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde el principio se percibió que no iba a resultar viable, pese a que Sergio sí se entrevistó personalmente v.gr. con Cuauhtemoc Medina y con Guillermo Santamarina y también, hasta donde recuerdo, con Graciela de la Torre. No resultaba, lo pienso así, debido a lo que sigue, que enumero.

1. Sergio Autrey hubiera tenido que ir a ver al rector Narro. Él no emitiría un visto bueno, no es esa usanza en Rectoría de la UNAM, lo hubiera derivado con Sealtiel Alatriste y muy posiblemente sí le hubiera mencionado a Sealtiel la visita de Sergio, de haberse efectuado ésta, aunque sin indicación precisa o conminación. La probablemente discutible vocación del MuAC desde su nacimiento, veta cualquier tipo de imposición en cuanto a exhibiciones y eso lo archisabe Graciela de la Torre, la directora, quien es cierto que como funcionaria depende de Sealtiel.

Magali quizá desconoce los intríngulis de las vocaciones museísticas UNAM, y de las asesorías y calendarizaciones que las acompañan, EN CAMBIO YO LAS CONOZCO BIEN DESDE HACE DÉCADAS, es decir, desde mucho antes de la fundación del MuAC.

2. Parecerá mentira, pero a mí me encanta y me funciona perfecto el espacio museístico del MUCA, más quizá que el del MuAC, sobre todo tratándose de un proyecto de esta índole, que a mi juicio requiere de muy amplio espacio y de ninguna competición respecto a otras posibles exposiciones simultáneas. Es decir, el MUCA hubiera funcionado sólo como receptáculo de AKASO, pintura de formato grande y punto. Ofrece muy buenos tiros visuales y además puede funcionar, si se quiere, como espacio unificado con algunos compartimentos ideados ex profeso para la exhibición. He visto cómo se trabaja allí y conozco a los operativos. Además, fue allí mismo que vi varios de los trabajos, conforme se iban efectuando. (Información posterior. Ya el MUCA regresó a su dependencia, que es la Facultad de Arquitectura.)

3. Hasta donde sé, la única persona del contexto MuAC que fue a Hermosillo a ver AKASO (allí nos encontramos), fue Guillermo Santamarina, nadie más fue, muy posiblemente a él se le sugirió que asistiera y que diera su veredicto, mismo que desconozco porque no quiso comentar nada conmigo, ni en Hermosillo ni después. (Información adicional. Ya Santamarina no trabaja en el MuAC y parece que tampoco en el ECO.)

¿Eso implica una visión hacia el pasado, como dice Magali? Probablemente, sí.

De todos modos, me gustó el tono que empleó ella en su artículo, pues se trata de crítica de la crítica. Pero ya lo sabemos, en esta disciplina nadie tiene la verdad en la mano ni mucho menos. Yo tampoco, desde luego. Sólo que probablemente me avale algo más mi condición de historiadora, aunque a decir verdad, ni ésta avala.

¿Qué no me gustó el cuadro de Mauricio Sandoval?, pues es cierto, no me gustó (sí me gustó la idea, y lo anoté en mi artículo, pero no la realización que me pareció un poco tipo doodle, porque aunque esa hubiera sido la intención, hay doodle de doodles, sobre todo teniendo en cuenta el formato tan grande, cosa, por supuesto, discutible). No obstante eso es comparativo, sucede que he visto mucho mejores trabajos de Mauricio. De todos modos, siempre acontece en una colectiva que hay unos trabajos mejores que otros y la aceptación o inaceptación que provocan, depende de la persona que los observa. ¿Pueden crearse consensos?, eso sin duda.

*Título de la Redacción

http://impreso.milenio.com/node/9008367